Sin querer aun queriendo, queriendo aun sin querer

No sé lo que piensas,
apenas te conozco.
Tus ojos tengo enfrente,
pero no sé qué ven.
Los míos te reflejan
pero no sé el qué.

Dime, ¿qué sientes?
De eso no hablas.
Ni con la mirada,
ni con tus gestos.
¿Es esto lo que quieres?
Agárralo entonces,
ya se te escapó.

Yo quería, quería querer,
pero eso aquí termina.

Y sin esfuerzo,
se abren y cierran las presas
de mis rayos de sol.
En el otro lado del planeta,
éste nunca se pone.

¿Qué le haremos?
A bailar y olvidar.
Y vivirlo sin más.
Pues en diferido
nada tiene sentido.

Allí nos cruzamos

Y nos encontramos,
con un mismo propósito.
En una cama que estuvo vacía
por demasiado tiempo,
olvidados ya esos cuerpos de más.

Somos dos en busca del mismo destino.
Esta noche nuestras visiones se acercan,
para confundirse en la penumbra
y enturbiar la luz del mañana.
Sujetos entre sábanas, andamos un tramo.

Tal vez en direcciones distintas,
llegamos a nuestra particular parada,
y comprendemos, sin saberlo,
que pudimos vernos mejor,
el sol nos alegró la vista un momento.

Pero no olvidemos a lo que vinimos.
A travesar un puente – el cuerpo del otro.
Nos cruzamos para sentirnos
vivir. Mi Vida. Tu Vida.
Si no somos egoístas,
si dudamos de cada cuál,
nos despeñaremos.

Sabemos que nos encontramos
para encontrarnos.
Porque hacía falta tu cuerpo
para sentir
el calor de existir.

Imprometibles

No puedo hacer esa promesa.
Me gustaría, pero no debería.
Necesitaría de fe, mucha.
Y no solo la mía.

Hacerlo siempre mejor.
Encontrar un tú
al que decir “lo haré”,
al que contarle
“que lo logré”.

Un tú al que alegrarle las mañanas
con un café y una sonrisa,
y mimos o pellizcos,
si parece que el día
se hace cuesta arriba.

Me gustaría pasarme
un poco de la raya,
obsesionarme y cabrearle
para encontrarme de nuevo libre
al escuchar sus palabras
señalar mi norte
entre el amor y el regaño,
y devolverle el favor otro día.

Querría prometerle a algún tú
amarle siempre con un poco de egoísmo,
para ser dos siempre
y vivirlo bien juntos.

Y querría prometer lo imprometible,
demostrar que no hay imposibles.
Querría bromear con los asuntos más serios.
Pues no hay cosa más seria que vivir la vida
y compartirla.
Y solo un contigo
la haría infinitamente divertida.