Erizada

Sus dedos rozándome,
su respiración,
acelerada.
Tu voz susurrando
un cuento nunca
antes contado.
Tu voz dulce
y aterciopelada,
un orgasmo
en mi cabeza!
Y yo, trazando
dibujos sin sentido
en la calidez que escapa
de tu piel blanca,
de esta tela
de la que me gustaría ser vestido
para llevar dentro,
para que fuera mi materia prima.

Amanda, Amanda,
Amanda. Despiértame.
Algún día, sé tú la que
se duerme última,
la que se despierta
y no quiere soñar
para poder continuar
trazando un rostro.
Sé tú la que me tire otra vez,
la que deje enfriar el café,
y deje al sol iluminarnos.

Sube, baja,
sube tres veces sin bajar.
Baja
lenta
mente
Y no pares, no pares, no pares,
hasta que
lleguemos,
juntas,
al
mismo
destino.

Ll(amar)te

Te daré nombre para que hablen de ti;
te daré nombre para que sepan quién eres,
te daré nombre para presumir de ti,
te daré nombre para que existas aquí.

Te daré nombre, aunque no lo necesite,
porque todas las cosas te hablan,
todas las cosas te reflejan,
todo mi ser es el tuyo,
todo somos tú.
O yo.

Te daré nombre
y lo usaré para llamar a la felicidad,
llamarte todos los días,
para cantar en la ducha,
sin descanso,
para dormirme en la cama,
y soñar dulces sueños,
Y para no sufrir de los males
que me da no amar.

Te daré un nombre con el que acariciarte,
con el que encender el color de tu piel,
con el que susurrarte y al suspirar
con el que arrancarte gemidos y aullidos.
Te daré nombre, sí.
Te llamaré Amanda.