Grito ahogado

Quién no ha gritado a la noche,
a la oscuridad,
desesperada,
sin poder hacer nada.

Quién no ha gritado,
pidiendo ayuda,
haciendo promesas,
llorando
y sin recibir respuesta.

Quién no tuvo que
hacer eso en silencio
con una máscara
y encerrado
en una habitación llena de gente.

Quién ha sido el afortunado
de no sentir nunca
la necesidad de
romper el mundo
sin ser capaz
de dejar de romperse.

Sin querer aun queriendo, queriendo aun sin querer

No sé lo que piensas,
apenas te conozco.
Tus ojos tengo enfrente,
pero no sé qué ven.
Los míos te reflejan
pero no sé el qué.

Dime, ¿qué sientes?
De eso no hablas.
Ni con la mirada,
ni con tus gestos.
¿Es esto lo que quieres?
Agárralo entonces,
ya se te escapó.

Yo quería, quería querer,
pero eso aquí termina.

Y sin esfuerzo,
se abren y cierran las presas
de mis rayos de sol.
En el otro lado del planeta,
éste nunca se pone.

¿Qué le haremos?
A bailar y olvidar.
Y vivirlo sin más.
Pues en diferido
nada tiene sentido.