Stop it

I found her sitting in the porch. The afternoon light pouring gently over her messy hair. Pale, with almost no clothes on, I saw her with a book in her hands, her knees raised, her two feet on the chair. She was paying no attention to me. I had come silently, and I stood by watching. Her breathing was regular, soft, contained at times. She wasn’t just reading, she was thinking. And she started murmuring.

“What if I told you… you could change something from your life? A piece, something. Whatever. Do you know what you would change?

I know. I’ve come to realise there is one little thing that bothers me nonstop, and I really wish I could forget about it forever.

It’s time. The notion of time. Passing by. Coming towards you as a train that might leave before you catch it and then be gone forever. A train you wait for, a train you imagine, you think of, you never really get to know. A train that could sweep you along if you were to be mindless.

I want to forget that time is limited, that the clock is ticking. When I do, I achieve focus. But usually, I can’t stop feeling like it is controlling me… and I’m late, and I’m never going to be able to catch up.

I would like you to teach me to do that.

But I don’t want to be your teacher. There are things that it is best if we learn them on our own. I don’t want to teach you. I don’t want to fulfil that role. I want us to be equals.
And I wouldn’t worry, you are going to learn, and you are going to learn it fast.
Let us be free from that silly expectation once. We can learn from each other without teaching us anything.”

Strange how she talks to herself. There are always two in one, and the other in the two.
Like the spots on my fur.

 

The chair

La espera siempre termina

Cansada de esperar, se remueve entre las sábanas. Hoy va a dejarlas tiradas y cuando vuelva por la tarde no reconocerá su cama. Cansada de esperar, decide salir a buscarse a sí misma y no parar ya nunca más.
Se llevó un disgusto. Todos nos llevamos algunos, pero cuando ya no puedes más con la vida, con quien fuiste, con quien eres, con tu futuro… Ya no quieres continuar. Solo quieres arriesgar. Pero no como los medio cobardes e insensatos, no te vas a echar a las vías del tren, ni vaciarás tus cuentas bancarias y te irás a otro país para siempre. Eso estaría bien, sería una locura, sería divertido, sería arriesgado y serías por fin un tú más valiente. Si fueras a verlo desde tal punto de vista, si tu sueño fuera ser admirada por tu atrevimiento.
Pero tu sueño nunca fue tan salvaje. Tal vez porque en el fondo quieres a la vida más que a nada, y tú sabes qué vida es esa, aunque no te vieras con fuerzas de aceptarla, de tomarla como tuya y valorarla sin dársela al mundo a juzgar.
Ella no va a pintar otro paisaje, solo va a cambiar los colores. Respirará más hondo y dejará que le suba ese escalofrío por la espalda, permitirá que la sangre le coloreé las mejillas y no esconderá las lágrimas que asoman cada vez que ve a un niño feliz o cuando siente en su piel la tristeza en esa mirada cruzada de una extraña que parece nadie ve. Se preparará para que un día, cuando le cojan la mano y le digan que la quieren, no responda frunciendo el cejo y endureciendo el abdomen, en un intento de no sentir todo lo que se remueve. No mentirá cuando el tiempo la lleve de vuelta al pasado y le pregunten que qué tal lo lleva. Volverá a sonreír cada mañana delante del espejo, feliz de tener un día más, sin importar si va a ir bien o mal, porque eso no es importante; lo que importa es que nuevas oportunidades inexploradas aparecen sin cesar. Que ella es dueña de la vida que lleva.

Puede que ya no vuelva a soñar con esa persona que la haría feliz. Ella será feliz al ser ella y encontrará a alguien a quien llevar consigo por ese paisaje de nuevos colores. Se mirarán y entenderán que nunca buscaron a nadie ni quisieron ser alguien. Su deseo será cumplido, el deseo de caer una dentro de la otra. Hallarán la inspiración en todo aquello que no podían darse a sí mismas. La hallarán al sacarlo de sí cuando se entreguen y al recuperarlo y descubrirlo en el mismo gesto, en el mismo instante. Y no será solo magia, su sudor no será solo fruto del placer, no despreciarán el valor del dolor y del esfuerzo. Pero querrán más y más. Y se lo jugarán todo a una carta, la suya.
Ella no la disfrutará solo en sus ensoñaciones de artista, apreciando la forma de su cuerpo, sus suspiros y todos esos detalles de los que ella nunca se dio cuenta. Ella se hará maestra de sus ilusiones, sus deseos, los secretos de su inconsciente aflorando en su cuerpo. Le arrancará las penas y le esconderá el dolor con caricias. Y ella hará lo mismo, a su manera, sonriendo, sabiendo que juntas pueden hacerse felices. Y su compromiso será suficiente para salvar todos lo baches del camino.
Ella hoy sale a explorar el mundo, un poco más despierta, un poco más ella. Y la encuentra en una esquina y el alma se le cae a los pies. Mira a su alrededor, sin saber muy bien el porqué no están todos los demás como ella, parados y contemplándola. Pero como nadie parece notarlo, la duda la acecha.
Pero ella ya aprendió a no creer en la duda. Le dibujará una sonrisa, mientras sustituye plegarias y deseos por promesas y acciones. Seguirá a su corazón sin miedos y sin prejuicios, y lo intentará. Va a enamorarla pintando con esos colores que decidió tomar, cansada de esperar a que el tiempo cambiara. Y eso es coraje. Y tendrá el coraje de volver a enamorarse.
Y la historia se hizo, dirán. Pero se equivocarán: ella hará historia.

Te odio, te amo

Para qué voy a mentir.
He escuchado decirte muchas cosas,
buenas, malas, las mismas historias
más veces de las que querría.
Pocas historias nuevas, si lo pienso
han salido con tu propia voz.

Para qué voy a mentir,
si nos conocemos desde siempre,
y desde siempre he sentido esa peligrosa curiosidad.
Te arrinconé, te analicé,
Te manipulé, te perseguí,
te grité, te ahogué,
te hice callar, intenté redescubrirte.
Intenté deshacerme de ti.

Para que te voy a mentir,
si nos hemos mentido ya sin cesar
hasta llegar otra vez a la verdad.
(Que no hay ninguna).
Pero claramente tú no eres única
ni eres la culpable
ni eres la respuesta mágica
que me gustaría haber encontrado.

Para qué te voy a mentir,
si lo sabes todo sobre mí.
Y aún así apenas me doy cuenta
que eres solo una parte,
ni más ni menos,
mucho menos yo entera.

Para qué te voy a mentir,
si sabes que te he odiado.
Te usé, tratando de tener el control.
Y solo nos hice más pequeñas.
Ignoré que no podías con todo
y lo hice repetidamente.
Los mismos errores, en otros tonos.
Y cogí la costumbre de agotarme
intentando que consiguieras
lo que no estaba a tu alcance.

Para que te voy a mentir.
No fuiste la única a la que ataqué.
Tus acompañantes sufrieron igual,
y sufrieron las consecuencias.
Esas otras partes fueron arrinconadas
e ignoradas hasta la saciedad
mientras tú debías tomar el sitio de todos.

Para qué te voy a mentir.
No he cambiado tanto.
Intento hacer las cosas de otra forma,
pero te odio.
Odio los límites que me has impuesto,
y que yo he aceptado.
Y odio que todo lo que desprecio en mí
me resulte familiar, cómodo.
Un canto de sirena.

Para que te voy a mentir.
También te amo, porque
nunca te estás quieta.
mente mía.
Y eso me da seguridad,
La seguridad de avanzar.
Sin parar.

Supongo que así será hasta el final.
Algo debe hacer girar la rueda.
El amor y el odio.
Dos fuerzas que propulsan
el aprendizaje como salvación.

Little prayer

Dear heartbeat,
Please, do not let me down. Little heartbeat, show me how to stay strong and keep moving.
Please, tell me what to do next, tell me how to do it.
Little heartbeat, beat harder so that I cannot hear the whispers of my fear. Please, do not let them get louder, do not let it stop life from happening.
Little heartbeat, I ask you, please, do not let me forget that courage lives on those that are afraid and not in those that do not feel.
Please, little heartbeat.

Historia en off

El ahora constituye una sola historia, compuesta de esas otras miles que se juntan en un mismo tiempo y espacio. Esas historias que pasaron, narrativas que se reescriben y perpetúan en el tiempo; las del presente, que se escabullen y se mezclan con esas más antiguas, con otras distantes, con muchas, con las de los mundos de la fantasía, de los recuerdos y los sueños; y otras, del futuro, que son ya contadas, que son ya escritas, que existieron y existirán y se aparecen como otros fantasmas a la fiesta del momento.
Todas las historias se unen en el único punto concluyente en el que te encuentras el yo, el tú, el ellos, el nosotros. Si tan solo pudieras verlo como el calidoscopio que es, en colores y formas y movimientos e imágenes que le dan sentido a la existencia. Porque el sin sentido es no ver la conexión que lo crea, que nos plantea el instante como la única percepción.